Se nos junta el trabajo y es que estamos saliendo tanto que no nos da tiempo a

escribir sobre las andanzas del
Komando. El otro día estuvimos en
Navalosa, un sitio espectacular que
Donatello no conocía y que ya iba siendo hora que lo conociese. Quedamos en casa

de nuestro amigo
Mr Pompiere, el bicho de la motivación, el de la guitarra flamenca y después de un cafecito y de presentar a
Kala al nuevo miembro de la manada,
Siro, nos fuimos tres humanos y dos perros todos juntos para el lugar
donde la primavera hace brotar los bolos como lechugas. Por el camino
Mr Pompiere se trajo la guitarra y para que queremos la radio si teníamos música en directo, le dejamos el escenario que es la parte de atrás de la
furgo para el solo y nos amenizo con rumbas y chirigotas durante todo el viaje entre risas de lo bien que toca y lo mal que canta… lo mal que canta
Donatello, por favor, que se dedique a tirar estrellas ninja que lo que es el cante maaadre.

Una vez en Navalosa el cafecito de rigor y para arriba. Hay que cruzar el pueblo hasta salir cerca de una fuente por donde dejaremos el coche sin molestar las posibles salidas de las fincas y que nadie se enfade. Habíamos llamado al
TioVicente,

que no necesita presentación, pero se encontraba en
Madrid con sus cosillas y no nos pudo deleitar con su presencia, pero todo el que vaya que sepa que lo recibirá como si fuese colega de toda la vida y es que con tres días mas que vayáis a
Navalosa terminareis siendo uno mas de la familia,así es el
TioVicente.

Una vez en los bloques empezamos por hacer los que están en la placita para ir abriendo boca y que
Donatello empezase a conocer lo que es el granito navale

ño, solo hay que verle las manos a los cuatro o cinco bloques de darlo todo, en fin, que esto es
Navalosa chico. De los nombres y grados de los bloques hoy ni hablar, porque fue un día de probarlo todo, ahora este, luego este, a ver que tal este otro… y disfrutar del día de solico que nos hizo, aunque eso si, soplaba un poco el viento de las montañas que nos traía ese fresco de la poca nieve que se resiste a creer que este año no ha tenido el protagonismo de otros y que tiene que dar paso a una estación que se ha metido a codazos sin el permiso del invierno.

La mañana fue dando paso a la tarde sin dejar en ningún momento de probar y hacer bloques,parar un poco para una parlada y un poco de agua, un picoteo de algo de comida e ir dando paso a la tarde mientras cada vez nos costaba mas hacer algo, hasta el momento en que si la rodilla de uno la cagalera, mental, de otro pues que iba siendo hora de recoger y tirar para abajo, no sin antes pasar a ver el
Lance Iberia, bloque mítico donde los haya y en el que cuando te pones debajo dices eso de
“AY OMA QUE RICO” y mira si fue duro el día que el pobre bomberini volvió to echado en la furgo que pa que.
Y de Navalosa a las Tuerces que hace mucho que no íbamos, Donatello termino haciéndose daño en la rodilla y ahora tiene que sufrir por el esquince que tiene y por tener que ir y no escalar, aunque lo hace con gusto,todo sea por cubrir a un colega que aparece en Palencia con toda la tropa, véase con Mery, El Bicho y Kala, vaya banda.

Esta vez tuvimos que subir la furgo a la parte de arriba. Tener en cuenta que no se puede meter los coches hasta
La Mesa, sino que hay que dejarlas al lado del camino, que luego pasa lo que pasa. Normalmente dejamos la furgo abajo pero esta vez con el cochecito no me veía yo subiendo por las cuesta todavía, cuando tengamos el motocarro a lo mejor, pero de momento ya cuesta llanear con ese trasto.
De momento y para empezar fuimos a la zona de la mesa donde aunque son todo desplomacos hay bien de cazos como para poder calentar, aunque si que es cierto que calientes ya íbamos entre lo de empujar el carro con la colcho encima y que realmente estaba pegando bien el sol y para que nos íbamos a ir a un sitio donde hiciese mas sombra… pa que.

En lo que me calzaba los gatos
Mery acomodo en la mantita a
El Bicho y
Donatello prepara un poquito de bizcocho con un café para que te entren las dudas antes de empezar, ¿que hacemos? que eso de solo escalar yo no mola, casi que si me siento un ratito a dominguear… que no, que no, vamos tío, calienta, estira y pa arriba.

Donatello, como buen porteador fue capaz de dejar el bizcocho y cubrirme un poco el lomo en lo que estiramos los músculos colgado de los agujeros de esa mole que parece un queso Grullé. De aquí salieron algunos bloques majos y otros majos que no salieron y eso que lo dimos unos cuantos pegues, este fue el caso de un 6c que se resistió hasta la saciedad, hasta Mery me dijo lo de “a lo mejor deberías de probar otros bloques o que?”, así que es lo que hicimos. Por lo menos de aquí podemos destacar que Donatello se dedico a aprender a tomar buenas fotografías ya que eso del encuadre y demás motivos no ha sido nunca su fuerte, pero esta vez parece que alguna foto maja salió.

Después de un descansote y tras jugar un rato con
El Bicho, que se lo paso como una enana en su mantita y en los brazos de mama nos acercamos a las placas del
bloque 5 de la mesa. Por lo menos allí daba la sombra y
El Bicho se había dormido.
Mery y
Donatello pusieron todo de su parte y con eso me refiero a levantar las manos no para cubrirme sino para rezar que no me cayera, pues esta claro que eso bloques de placa son de los que te afilan la barbilla si caes.

El que dicen en la guía que es un V salió al segundo pegue, aunque a mi me pareció mas difícil que un quinto, tampoco era un día como para decir si es o no es ya que según Donatello estaba un poco espeso escalando y eso se debía de notar en los pasos clave. Después del V estuvimos probando el bloque del medio, El Altísimo 6c, del que ya costaba salir y encalomarse a mitad de bloque cuando miras para arriba y todavía queda un cacho, así que después de darle y darle hasta que me dieron calambres en los brazos nos tuvimos que ir con el rabo entre las piernas para otro lado, porque también fue imposible. Era el día de los no 6c.

Con las mismas a recoger todo otra vez, cuando llevas una niña hay muchas cosas que recoger, y nos acercamos para finalizar el día a la zona de los arcos para terminar de descalambrar los

brazos, con la idea de probar los bloques fáciles y la travesía del arco grande, una travesía muy bonita, estética tanto para escalarla como para retratarla con la cámara. Pero al final
Donatello encendió la mecha con otro bloque de
6c que como era el día de los
6c y final de tarde ya se conocía el resultado antes de empezar… suspenso…claro. Pero en fin, mejor un día en
Las Tuerces de tranqui que una hora escasa en el tablón, por lo que le atizamos hasta que los brazos, el cuerpo y el reloj dijo basta.
Donatello tenia que ir a rehabilitación, así que a recoger y tirar para
Palencia donde todavía después de dejar al viejuno achacoso nos dio tiempo a parar para que
El Bicho se cascase parte de un potito de frutas… ele ele ele,
eso si que es 6c para la mama.
